SALUDO DE CLAUDIO ACUÑA A NOMBRE DE LA ASODACAD EN 111 ANIVERSARIO DEL NATALICIO DE ENRIQUE KIRBERG B.

SALUDO DE CLAUDIO ACUÑA A NOMBRE DE LA ASODACAD

01 DE AGOSTO 2026 – SALON DE HONOR – USACH

Conmemorar un nuevo natalicio de Enrique Kirberg, necesariamente está ligada a la consiguiente reflexión de lo qué significa su legado, y aprender algo de su historia, en el tiempo que nos corresponde vivir.

Kirberg, como rector, como persona e imagen, se asocia a los grandes cambios que se desarrollaron de forma frenética en el siglo pasado, en nuestra institución . Representa la cabeza de un movimiento que sostenía que la universidad debe responder a los ciudadanos y al país en el que está inmersa.  Un movimiento consciente de que la función principal no es solo transmitir conocimientos, sino también cultivar el pensamiento crítico y poner la ciencia, la cultura y la educación al servicio de la sociedad.

Su historia también nos recuerda que los derechos y las conquistas nunca son definitivos. La persecución que sufrió, el exilio, la prisión y también ver cómo  las universidades perdieron autonomía con base en sangre, fuego e inquisición nos enseñan que la deconstrucción de los ideales puede estar siempre presente. Que la tolerancia y el diálogo que representaba Kirberg no necesariamente se imponen si no es posible limitar la intolerancia que desplaza al diálogo y, como lo vemos hoy en día.

Es por eso que, en estos tiempos, su natalicio nos llama a entender tanto su obra como los devenires y las circularidades que la historia puede traernos.

Si bien cada generación enfrenta sus propias encrucijadas históricas, y ninguna es comparable, mantienen elementos comunes. Hoy día no son las mismas encrucijadas que enfrentó Kirberg, pero el contexto político actual, nos da de sopetón en la cara recordándonos que los retrocesos son posibles.

En una época en la que los derechos de educación, gratuidad, derechos laborales e igualdad de género parecían formar parte del día a día, el fortalecimiento de sectores de la derecha más radical nos recuerda que el legado de Kirberg adquiere una vigencia renovada.

 

A 111 años de su nacimiento, su legado permanece vivo como una invitación permanente a fortalecer la educación pública y a defender, aquellos valores que hacen posible una sociedad democrática: la libertad, la justicia, la solidaridad y el respeto irrestricto por la dignidad humana.

CLAUDIO ACUÑA – TESORERO DE LA ASODACAD

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