COMPAÑÑERAS , COMPAÑEROS
Entregamos a continuacion , el saludo a nombre de Rector , don Pedro Palominos Belmar, del VIcerrector de Vinculacion con el medio, saewñpor CLAUDIO HERRERA JARPA.
PALABRAS DE SALUDO DEL VICERRECTOR DE VINCULACION CON EL MEDIO, SEÑOR CAUDIO HERRERA JARPA
Muy buenos días a todas y todos los presentes.
Para mí es un honor representar al rector de nuestra Universidad, Dr. Pedro Palominos Belmar, en esta importante ceremonia conmemorativa de los 65 años del llamado de la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica del Estado.
Hago propios los vocativos y saludo afectuosamente al presidente de la Corporación Solidaria UTE Usach, señor Emilio Daroch Fernández. A través de él, quiero saludar a las y los miembros de esta organización, que por más de dos décadas han realizado una valiosa labor de rescate y preservación de nuestra historia institucional.
Hoy nos convoca la conmemoración de uno de los momentos más significativos en la historia de esta Casa de Estudios: la movilización nacional de mayo de 1961. Recordar este hito es una oportunidad para comprender cómo las demandas y conquistas de generaciones pasadas siguen presentes en la actualidad y continúan orientando los desafíos que enfrentamos como institución pública y estatal.
Como ustedes saben, durante la década de 1960 nuestro país vivió un proceso de transformación universitaria impulsado por una generación de jóvenes comprometidos con los cambios que la educación superior requería. Entre las principales críticas que formuló el movimiento reformista estaba la escasa participación de las comunidades universitarias en la toma de decisiones institucionales.
Para muchos, ese proceso comenzó a adquirir una nueva fuerza el 25 de mayo de 1961. Ese día, la Federación de Estudiantes de la Universidad Técnica del Estado convocó a movilizarse al estudiantado de todas las sedes de la UTE para respaldar a las y los estudiantes de la Escuela de Minas de Copiapó, quienes habían paralizado sus actividades en protesta por la designación de un nuevo rector.
Tras una semana de movilizaciones, aquel nombramiento fue revocado, marcando un hito para la organización estudiantil y para la historia de la educación superior chilena.
Fue una crítica al funcionamiento del sistema universitario de la época. Pero, más importante aún, fue la expresión de una comunidad que aspiraba a participar activamente en la construcción de su institución.
Ese espíritu transformador sembró las bases de un proceso que contribuiría, años más tarde, a la Reforma Universitaria de la segunda mitad de los años sesenta y, posteriormente, a la promulgación del Estatuto Orgánico de la UTE en 1971.
Las universidades enfrentan hoy desafíos distintos a los de hace seis décadas. Sin embargo, la pregunta de fondo sigue siendo similar: cómo construimos instituciones capaces de responder a las necesidades de su tiempo sin renunciar a los principios que les dan sentido. La historia que hoy recordamos nos muestra que las transformaciones más profundas surgen cuando una comunidad es capaz de involucrarse activamente en la construcción de su propio destino.
Han pasado más de seis décadas y hoy resulta pertinente reflexionar sobre el legado que la UTE ha dejado en la Universidad de Santiago de Chile.
Seguimos creyendo firmemente que la misión de nuestra institución es contribuir al desarrollo social, económico, científico y cultural del país.
De la misma manera, mantenemos inalterable el sello de inclusión social que nos ha caracterizado a lo largo de más de ciento setenta años de historia. Esto significa mantener abiertas las puertas a estudiantes con talento, provenientes de diversas realidades y trayectorias, convencidos de que la educación pública continúa siendo una herramienta fundamental para ampliar oportunidades y fortalecer nuestra democracia.
Asimismo, es posible reconocer un hilo conductor entre quienes se movilizaron en Copiapó en 1961 y las nuevas generaciones que hoy forman parte de nuestra comunidad universitaria. Más allá de las diferencias propias de cada época, persiste la convicción de que la Universidad debe ser un espacio de participación, diálogo y construcción colectiva.
Actualmente, la Universidad de Santiago cuenta con un nuevo Estatuto Orgánico que ha dado inicio a un cambio cultural profundo, orientado a fortalecer nuestra institucionalidad democrática y la representación de los distintos estamentos que conforman la comunidad universitaria.
Estos avances son reflejo de un proceso histórico impulsado por generaciones anteriores que comprendieron que la Universidad debía evolucionar junto con la sociedad y responder a las necesidades del país.
Al conmemorar un nuevo aniversario de las movilizaciones de mayo de 1961, reconocemos el compromiso de aquellas y aquellos estudiantes que, gracias a su convicción, se atrevieron a imaginar una universidad más participativa, conectada con la realidad del país y comprometida con su transformación.
Sesenta y cinco años después, muchos de esos anhelos forman parte de nuestra vida institucional. Otros continúan planteándonos desafíos que debemos asumir con responsabilidad y visión de futuro.
En nombre del rector Dr. Pedro Palominos Belmar, quisiera señalar que la mejor manera de honrar este legado no es únicamente recordar lo ocurrido, sino seguir fortaleciendo una Universidad de Santiago de Chile donde el diálogo, la participación y el compromiso con el país orienten nuestro quehacer cotidiano.
Porque la historia de nuestra Universidad no es solo un patrimonio que debemos preservar. Es también una responsabilidad que nos invita a seguir construyendo, entre todas y todos, una institución cada vez más democrática, inclusiva y fiel a su vocación pública.
Muchas gracias.
CORPORACION SOLIDARIA UTE-USACH
