COLUMNA DE DANIEL MATAMALA: DEUDAS – LA TERCERA
“¡Cómprate un auto, Perico!”, es la frase del comercial más inolvidable de los ochenta. “Ni me moví de mi escritorio”, dice un spot icónico de los noventa. Ambos publicitaban el mismo producto.
Es que la economía chilena fabrica pocas cosas (ni siquiera vacunas somos capaces de hacer, desde el cierre de la única planta, en 2002). Pero hay algo que sí vendemos en cantidades: dinero.
El spot protagonizado por Nissim Sharim y Delfina Guzmán no era un comercial de automóviles, sino de créditos de consumo del Banco de Santiago. En la era de la “plata dulce” y el dólar fijo a 39 pesos, Pinochet prometía que, gracias al crédito, “hacia 1985 o 1986, cada trabajador chileno va a tener casa, auto y televisor. No va a tener un Rolls Royce, pero tendrá una citroneta del 75”.
“Gerardo Baeza jamás pe...
