JORGE CLAUDIO ARAVENA MARDONES

Estudiante de Ingeniería Química y militante del Partido Socialista, el once de septiembre de 1973 murió en un enfrentamiento en la población San Joaquín, en Santiago. Tenía 23 años y era asesor de la Policía de Investigaciones.De acuerdo a los testimonios recibidos por la Comisión que elaboró el Informe Rettig, el afectado participó en la fecha indicada en un enfrentamiento con efectivos de la Fuerza Aérea en el que perdió la vida por “heridas de Bala”, según lo indica su certificado de defunción. En mérito de lo expuesto, la Comisión se formó convicción que Aravena Mardones cayó en un enfrentamiento, producto de la situación de violencia política existente en la época de los hechos

Cuenta su hermana Lucy:

“Jorge ingresó a la carrera de Química Industrial en la Universidad Técnica del Estado en 1970. Durante ese año fue alumno regular del primer año, pero al calor de la campaña presidencial de Salvador Allende, fue dejando paulatinamente los estudios para dedicarse de lleno a ella. El Presidente Allende asumió la Presidencia  de la República en Noviembre de 1970 y ya había designado al Doctor Eduardo Paredes Barrientos, conocido como “Coco” Paredes, en el cargo de Director Nacional de la Policía de Investigaciones. Poco tiempo después, el Dr. Paredes llama a Jorge a trabajar con él, como lo que hoy sería un Jefe de Gabinete.Jorge nació en Santiago el 19/07/1950. Su enseñanza secundaria la cursó en la Escuela Industrial de San Miguel (hoy en manos de la Sofofa). Fue Presidente del Centro de Alumnos y luego dirigente nacional de la Federación de Estudiantes Industriales de Chile.

“Jorge militó, desde muy joven, en la Juventud Socialista. Al momento del golpe de estado de 1973, era miembro de la Comisión de Organización de la Juventud Socialista, además de Presidente de la Junta de Abastecimientos y Precios (JAP) de la Población San Joaquín. Jorge murió en enfrentamientos con militares golpistas la noche de ese 11/09/1973, en la Población La Victoria, contigua a la Población San Joaquín, donde vivíamos, encabezando a un grupo de jóvenes socialistas que salieron en defensa del Gobierno de Salvador Allende.”

Cuentan los jóvenes socialistas de la Población San Joaquín en su  sanjoaquin50.blogspot.com:

En las calles se sentía la inquietud, las mujeres salían en busca de alimentos y otras, impacientes, esperaban la llegada de sus maridos e hijos. Mientras comentaban los sucesos, un vecino de la calle 1 oriente salió gritando: cayó Allende, cayó Allende. Entonces algunos vecinos izaron la bandera chilena festejando la caída del Gobierno de la Unidad Popular. Luego, un grupo de jóvenes de diferentes núcleos socialistas se dirigieron hacia la Escuela 30 para coordinar a aquellos que defendían al gobierno democrático. Después de observar desde las torres de agua de la escuela a los aviones de la FACH que bombardeaban La Moneda y mientras se mantenían  parapetados en el colegio, llegó un teniente de carabineros de apellido Torres (leal al presidente) quién conminó a los muchachos a que se retiraran a sus casas por su seguridad, ya que ellos tenían el mandato de apresar y matar a todo aquél que desobedeciera las órdenes impuestas. Los muchachos no hicieron caso y media hora después volvió otra patrulla de carabineros pero esta vez con otra disposición.

Jorge Aravena se encontraba en su casa cuando le avisaron que carabineros amenazaba con disparar; entonces salió corriendo y le hizo frente a la patrulla. Es ahí donde se produjo el primer enfrentamiento. Ante esta respuesta, los carabineros se replegaron y huyeron del lugar.

El grupo de muchachos desalojó la Escuela 30 y acordaron juntarse en la calle Mariquina con Pedro Luna para organizar los cortes de calles en Av. Carlos Valdovinos con Bascuñán, además de las entradas principales a la población, para luego reagruparse en la calle Marinero Caro, actualmente 2 de Abril. El grupo iba comandando por Jorge Aravena quién instó a los demás a defender la población con armas, bombas molotov y granadas. En ese instante pasó por la calle dos de abril un camión recolector de basura de San Miguel. Los jóvenes lo pararon con el objetivo de usarlo como autodefensa; bajó el conductor quién les dijo: “muchachos ya está todo perdido, no hay ninguna posibilidad”. Es en ese entonces que el chofer sacó debajo del asiento un fusil AKA con su cargador lleno, entregándolo a los jóvenes.

Como a las ocho de la noche comenzó la persecución: los helicópteros enfocaban los sectores conflictivos, y una patrulla de militares movilizada en un jeep y perteneciente a la Fuerza Aérea realizó varias rondas y atacó por tierra. Ante esto, Jorge Aravena le hizo frente a fuego cruzado en la línea de fuego con disparos y granada

Jorge, herido en un talón del pie, corrió hacia el interior de la población La Victoria a refugiarse. Cayó malherido y se acomodó dándose vuelta, volviendo a hacerles frente hasta que agotó su munición.

Acto seguido los soldados se acercaron y lo acribillaron a mansalva, dándole tres disparos mortales en el pecho, cuello y pierna, dejando su cuerpo tirado. Posteriormente la patrulla arrancó y los compañeros de Jorge retiraron su cuerpo, llevándolo a una casa cercana dónde funcionaba una carnicería. Permanecieron con él hasta el amanecer del 12 de septiembre.

En los funerales de Jorge Aravena se realizó un sencillo homenaje, dándole su último adiós, para posteriormente ser trasladado hasta el Cementerio General acompañado solo de dos familiares, quienes sacaron un pañuelo blanco, ya que el régimen militar lo había ordenado así.

Después del 11 de septiembre la represión fue bastante dura al interior de la población. Las delaciones por parte de algunos vecinos pertenecientes a las fuerzas armadas llevó a que muchos pobladores debieran abandonar su lugar de origen y otros se fueron al exilio.

El caso lo tiene a su cargo la ministra Sylvia Pizarro, en estado de sumario sin procesados