PALABRAS DE SALUDO DE RECTOR , DON RODRIGO VIDAL
Buenos días a todas y todos.
Hago propios los vocativos y me permito saludar afectuosamente al Presidente de la Corporación UTE-Usach, señor Emilio Daroch Fernández, así como a todos los integrantes de la agrupación que preside, quienes organizan esta actividad tan significativa para nuestra Institución y a todos los presentes.
Soy seguidor de nuestro querido y recordado rector Enrique Kirberg Baltiansky. Por lo tanto, siempre que me invitan a dar unas palabras sobre su figura, lo hago desde la profunda admiración y certeza que debemos seguir realizando actividades que nos recuerden de dónde venimos, y nos enseñen qué camino debemos seguir.
La historia nos permite entender causas, efectos y sacar conclusiones de situaciones actuales, tomando como referencia los hechos del pasado. Dentro de ella, existen personajes históricos que, por sus acciones e ideas, nos inspiran y permiten comprender momentos que marcan el devenir de las sociedades.
Creo que nadie, de los que estamos hoy en el Salón de Honor, duda que Don Enrique Kirberg Baltiansky es un personaje clave para entender nuestra historia institucional y de la educación superior de nuestro país.
La relación de Enrique Kirberg con la Corporación comienza a sus trece años, cuando ingresa a la Escuela de Artes y Oficios. Luego, continúa sus estudios en la Escuela de Ingenieros Industriales, época en la que participa en la fundación de la Federación de Estudiantes Mineros e Industriales de Chile, de la cual es su primer presidente. En dicho cargo, le correspondió iniciar y encabezar la campaña que en la década del cuarenta condujo a la fundación de la Universidad Técnica del Estado.
En el acto de inauguración del Año Académico de la Escuela de Ingenieros Industriales, del año 1952, Enrique Kirberg señaló en su discurso que el ideario de la incipiente UTE “es capaz de hacer rendir a la Universidad los frutos que la ciudadanía espera: profesionales capaces y sensibles a la realidad nacional, personas dotadas de conocimientos y de criterio amplio”.
Han pasado más de setenta años y esas ideas siguen en el ADN de la Universidad de Santiago de Chile. La formación de profesionales con altos niveles de compromiso profesional y social, sigue siendo una de las particularidades del estudiantado que se forma en estas aulas y que son reconocibles en sus áreas de trabajo y en los distintos espacios donde se desarrollan.
Dicho compromiso fue reforzado durante su gestión, que se extendió entre 1968 hasta el 11 de septiembre de 1973. Durante ese tiempo:
La matrícula de la UTE pasó de nueve mil a 33 mil estudiantes
Se crearon las carreras cortas
Se levantaron veinticuatro institutos tecnológicos a lo largo y ancho de nuestro país
La Universidad Técnica llegó a minas, puertos, fábricas, campos, entre otros espacios productivos, por medio de programas especiales de estudio
Se crearon cupos especiales de ingreso para trabajadores y sus hijos, transformándose en una pieza clave para la apertura de la Educación Superior Universitaria de chilenas y chilenos postergados social y económicamente
Se avanzó de manera sustantiva en docencia y, especialmente, en la investigación, orientándola preferentemente a contribuir a resolver los problemas nacionales
En el área de extensión, además, se llevó la cultura a amplios sectores en todo el territorio chileno
Hoy, estamos celebrando el natalicio de 110 años del hijo de don Arturo Kirberg y doña Rosa Baltiansky. Hoy, celebramos también su legado, el cual ha sido valorado y conservado por medio de distintas instancias y en diversos formatos.
Nos reconocemos como “hijos de Kirberg”, haciendo referencia al espíritu que vive en las y los estudiantes de nuestra Casa de Estudios. En el año 1992, la Universidad de Santiago de Chile le confirió el grado de Doctor Honoris Causa; la calle que se encuentra al frente de la Casa Central lleva su nombre; el monolito ubicado en la explanada de nuestra Casa Central también lleva su nombre; y se puede revisar su vida y obra en publicaciones de nuestra Editorial Usach. El Liceo Tecnológico Bicentenario Enrique Kirberg de la comuna de Maipú, por su parte, es una muestra concreta de que la huella del ingeniero eléctrico ha traspasado las paredes de nuestra institución.
Hoy se hará entrega de las medallas Espíritu Kirberiano a personas que encarnan los valores del “rector de los estudiantes”, reconocimiento que representa la visión, el liderazgo, el sentido crítico, la responsabilidad, la sabiduría, entre otras cualidades que caracterizaban al rector Kirberg.
Quizás ya conocen esta historia, pero la quiero recordar una vez más porque me parece que es un ejemplo del correcto actuar que tenía don Enrique, incluso en momentos críticos. Tras el Golpe de Estado, estuvo preso en la Isla Dawson. En ese lugar, a los prisioneros se les ordenó instalar postes para el tendido eléctrico. Como era su especialidad, lideró esta labor con el profesionalismo, responsabilidad y ética que lo caracterizaba. Años más tarde, le preguntaron por qué se esforzó en que los postes quedaran instalados de manera tan adecuada para su uso, si ellos no los iban a utilizar. Entonces, él respondió que, efectivamente, no los utilizarían, pero que sí lo harían otros chilenos, y por ellos había que trabajar de la mejor manera.
Otro episodio que refleja su forma de pensar y ser ocurrió en 1987, cuando pudo ingresar por primera vez al país después de 14 años. En esa oportunidad, fue entrevistado por Mónica González, periodista de la desaparecida revista Análisis (y que en 2019 recibió el Premio Nacional de Periodismo). En la publicación, repasó los fatídicos hechos ocurridos tras el 11 de septiembre de 1973. No obstante, su actitud en la entrevista era positiva, lo que llamó la atención de la reportera. “El bien siempre vence sobre el mal”, le explicó. “No tengo rencor ni me anima la venganza. Tal vez, ese sea un defecto mío, pero no soy rencoroso. Creo que, al final, se impone la justicia, la verdad, y se va a imponer la felicidad, algún día. Por eso es que luchamos”, enfatizó el Rector en su respuesta.
Con estos breves episodios, he querido evidenciar rasgos de su personalidad y relevar su figura. Para las personas que hoy reciben las medallas Espíritu Kirberiano, mis más sinceras felicitaciones, por representar estos valores.
No cabe dudas de que el “rector de la reforma”, el “rector de los estudiantes”, don Enrique Kirberg Baltiansky, fue un visionario, que impulsó la educación técnica nacional y entendió el momento histórico que vivía el país, liderando con responsabilidad y sabiduría las reformas que exigía la educación superior. Al mismo tiempo, comprendió que la educación era un elemento básico en el crecimiento del país, pero debía tener un sentido crítico, social y solidario, donde la cultura, el deporte y el arte jugaran un papel fundamental.
Somos conscientes y herederos de su legado. Este 2025, hemos dado un paso más en la democratización universitaria, en línea con la Universidad que soñó y lideró.
Hoy, es motivo de orgullo decir que contamos con autoridades unipersonales y colegiadas electas de manera triestamental, un viejo anhelo que tenía nuestra comunidad y que, gracias a nuestro nuevo Estatuto Orgánico, lo hemos conseguido. Sabemos que avanzamos en participación y democracia. Sabemos que este camino nos lleva a un funcionamiento mejor, con excelencia; nos permite construir nuestro presente y proyectarnos, incluyendo las diversas miradas que conforman nuestra comunidad. Esta carrera es de largo aliento, por lo que cada paso que damos, lo valoramos, de la misma manera en que apreciamos y recurrimos a la vida y obra de nuestro Rector Kirberg.
Sigamos trabajando juntas y juntos en el rescate y conservación de nuestra memoria, para construir un mejor futuro para nuestra Universidad y, también, un mejor futuro para nuestro país.
Muchas gracias.
Discurso Rector, Dr. Rodrigo Vidal Rojas
Natalicio 110 del Rector Enrique Kirberg Baltiansky
02.08.2025 (11.00 horas) – Salón de Honor
