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HOMENAJE A 30 AÑOS DEL ASESINATO DE RICARDO CAMPOS

 

PALABRAS DE SERGIO CAMPOS, EN HOMENAJE A LOS 30 AÑOS DE LA MUERTE DE RICARDO CAMPOS

7 de julio de 2018

“Hubo un tiempo en que se quiso matar las ideas” y en ese empeño, el brazo armado de la burguesía, la derecha y el imperialismo yanqui, aplicó una política de exterminio.

Fueron tantos y tantos los crímenes cometidos a partir del mismo 11 de Septiembre, que señalarlos sería demasiado largo. Ahí están los informes Retig y Valech como un testimonio que prevalecerá en el tiempo.

Frente a esta política de exterminio se extendió la resistencia a la dictadura y luego se decidió enfrentarla.

“Si íbamos a morir más vale que sea luchando” y con ese predicamento se organizó el combate. Muchos jóvenes se comprometieron activamente y a punta de convicción y voluntad enfrentaron decididamente a la muerte. Fueron múltiples las formas y variados los esfuerzos y las acciones.

Todo aportaba y con ello se demostraba que se les podía enfrentar y eso contribuiría a elevar el estado de ánimo del pueblo para los enfrentamientos decisivos…

Muchos jóvenes se comprometieron, entre ellos Ricardo Campos Cáceres, mi hermano.

Debe haber sido a fines del año 85 o a principios del 86 cuando Ricardo se une al Frente. Había regresado hacia poco tiempo del exilio. Tuvo que partir apresuradamente el año 81, cuando la vida de su compañera estaba seriamente comprometida.

Esa historia comenzó algunos años antes, en nuestra querida Universidad Técnica. Donde Ricardo ingreso el año 76. Allí se conocieron, en la Jota de la UTE. Ahí se destacó como dirigente estudiantil y fue expulsado el año 79, cuando cursaba su último semestre, después de haber aprobado todas las asignaturas del plan académico.

El año 80 es relegado a Chiloé y en el verano del 81 nuevamente es relegado, pero esta vez, al norte, a Ollague, un pueblo ubicado en la frontera con Bolivia a 5000 metros de altura.

Ahí es visitado por su compañera, quien ya de regreso a Santiago, específicamente en Calama, es secuestrada temporalmente por agentes de la CNI. Al regresar a Santiago el acoso continúa y la situación se torna cada vez más angustiante. Es en ese escenario en que Ricardo regresa de su relegación y ambos deciden salir al exilio.

En Suecia milita activamente en el partido, estudia, trabaja y se prepara para regresar. Al decir de un compañero con el que estuvo allá “nunca desarmo sus maletas”. Siempre tuvo la idea fija de regresar y estar con los suyos, con nosotros, con ustedes y ser parte de la lucha contra la dictadura. Ambos partieron y él regresó solo.

Su reincorporación a nuestra casa familiar lo cambió todo: una de las cosas más espectaculares, fue un equipo de música, que reproducía discos de vinilo y casetes, con el que llegó bajo el brazo, junto a cientos de casetes y decenas de discos. Nos pasábamos horas escuchando música y él nos hablaba de que el socialismo triunfaría por fin en el mundo y eso nos alentaba más. Un día dijo que necesitábamos una lavadora automática y fue y volvió con una, relegando al olvido a la vieja lavadora redonda semiautomática que nuestra madre había comprado en cuotas y cualquier día nos sorprendía cocinando un pastel de choclo en invierno o una paila marina en cualquier fin de semana. Lo cambió todo…

Paso el año decisivo, vino el quiebre del Frente y llegó el 88 con la novedad del plebiscito. Se mantuvo junto al partido y se inscribió en los registros electorales, todos seguimos su ejemplo.

Los primeros días de julio del 88 los recuerdo sombríos. Aunque para nuestra familia eran días de intensa actividad, no solo por la cuestión de la militancia, donde todos, más o menos estábamos insertos.

Junto a un tío y nuestro padre estábamos embarcados en un proyecto de trabajo independiente. Ricardo diseñó el logo y puso el nombre, la empresa se llamaría Fotomecánica Bruder, que en alemán quiere decir hermano.

Por esos días estudiaba de nuevo, en el Arcis, un Magister en Comunicación Social y por esos días planificaba una nueva acción…

La acción del tren…

Ricardo murió hace exactamente 30 años, un día como hoy, por cierto, no tan luminoso.

30 años han pasado y las cosas han cambiado. Ya no existe la dictadura y el dictador murió de viejo. Sin embargo, su esencia permanece. El sistema que instauró con los fusiles, sigue vivo en la constitución del 80 y en las políticas económicas.

Ha habido algunos intentos de cambio y esperanzadores movimientos sociales en los últimos años.

Sin embargo, lo esencial permanece y creo que si Ricardo estuviese en estos días, nos seguiría alentado a continuar luchando y a no decaer en el intento de cambiar el mundo.

30 años han pasado, las cosas han cambiado y nosotros también. Claro, todos estamos 30 años más viejos.

Ricardo tendría unos lindos 61 años, sería un viejo joven. Lo imagino con barba y bigote descuidado, quizás con un tatuaje en el brazo, pintando y haciendo clases, enseñando a los jóvenes a vivir la vida plenamente, a ser jóvenes responsables, consientes, consecuentes, como él lo fue.

Muchas gracias!

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