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SALUDO DE IRIS ACEITON VENEGAS

CON  MAX  BERRÚ EN EL CORAZÓN  

Estamos en un pentágono de la Escuela de Ingenieros Industriales, el espacio está  atiborrado de estudiantes, sobrepasamos su capacidad: en los asientos, las escalinatas, el suelo. Es un frío invierno del año 1969. Afuera llueve copiosamente. Los grandes ventanales del espectacular recinto se empañan, aislándonos del mundo exterior. Adentro, la muchedumbre,  el calor humano y la expectación se agigantan.  Es un concierto del gran Inti-Illimani, todos estudiantes de nuestra UTE, (Universidad Técnica del Estado). Con sus ponchos burdeos, haciendo gala y destreza de los más variados instrumentos de los pueblos originarios de América Latina, fusionando sus magníficas voces, cantando a los amores y picardía de los pobres, denunciando los saqueos de las tierras de los invasores a sus dueños milenarios, interpelando a los explotadores, sembrando la fe y las esperanzas de un mundo mejor  a los explotados…

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Entre este puñado de virtuosos te destacas tú, Max, varonilmente hermoso, irradias la dignidad de un Dios andino, tu potente vozarrón combinado con el  dulce y sugerente acento ecuatoriano, sumado a  tus oscuros y desafiantes  ojos  que a las mujeres nos vuelven locas.

Y…  te fuiste quedando, enamorando de Chile; de sus mujeres, de sus luchas, alegrías y miserias. Fuiste un chileno más en la conquista del gobierno de la Unidad Popular. El golpe militar te sorprendió en una gira con tu grupo en Europa. Pudiendo regresar a tu Ecuador natal, viviste el desgarro del exilio como uno más  de los nuestros y, denunciaste por todos los continentes del planeta, las felonías de la dictadura que se ensañaba con tu pueblo al que amabas y amas como propio.

Y… hoy, como en  una maldición de Septiembre, nos enteramos que un maldito cáncer asola tu cuerpo. Te homenajeamos en el Teatro Municipal de Ñuñoa. Como en ese día de 1969, también hoy, el frío cala los huesos. También somos centenares los que te amamos y queremos rendirte un  tributo. Tus amigos artistas: Illapu, Aparcoa. Los cuequeros se toman los pasillos, haciendo retumbar el teatro con sus hilarantes zapateos. Bailarines clásicos, artistas plásticos. Nosotros, tus compañeros y amigos de la mítica UTE. Subes muchas veces al escenario. Tu hermosa voz la conservas casi intacta. Te ves delgado, tus seductores ojos brillan emocionados, seguramente turbados por  la carga de saberte tan querido y por tantos. 

Es mucho más de la  medianoche, clausuran la jornada tus compañeros de siempre, el Inti-Illimani de siempre. Tú cantando como ayer, en esos mil días que convivimos con las estrellas, en esos diecisiete años de torturas y muerte. Y… el teatro de pie te ovaciona:

“De pie que vamos a triunfar, millones ya imponen la verdad…”

IRIS ACEITON VENEGAS

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